sábado, 24 de agosto de 2013

Posibles complicaciones del postparto:

Cuando una mujer está embarazada, y el embarazo está avanzado, llega un momento en el que desea por encima de cualquier cosa que el niño nazca. Y no es porque le quiera ver la carita, que también, sino principalmente porque no puede casi ni moverse y no ve el momento de que el niño salga y se le quiten todas la molestias.

Sin embargo, y tampoco quisiera desanimar a nadie, el parto no es el fin, es el principio.

El postparto, incluso el mejor, es sencillamente el momento de la vida de una mujer en el que peor se va a encontrar física y psicológicamente. Ya he contado aquí que antiguamente a las mujeres recién paridas prácticamente no se les dejaba moverse de la cama durante la cuarentena, se las sobrealimentaba, y resumiendo, toda la familia (en un sentido amplio mediterráneo) la atendía. Tampoco es necesario llegar a estos extremos, pero desde luego no andaban muy desencaminados.

Hay que asumirlo, después de dar a luz, nos encontramos realmente mal, no es momento de hacerse la valiente, sino de pedir ayuda y tratar de recuperarse. La recuperación no va a ser rápida, lo siento.

Los malestares más comunes que suceden en el postparto son:

- Edemas (hinchazón en las piernas): en las 24/48 horas siguientes al parto, es probable que se te hinchen mucho las piernas, tobillos y pies. Tenlo en cuenta a la hora de elegir las zapatillas que llevarás al hospital, yo acabé descalza por la habitación porque no podía calzarme. Suelen desaparecer en un par de días, si no es así, acude a tu ginecólogo.

- Mareos: el parto supone una gran pérdida de sangre, por lo que durante unos días te vas a sentir muy débil, y puede que te marees un poco si estás mucho tiempo de pie. Si el mareo no es ligero, y pasan los días y los sigues sufriendo, acude a tu ginecólogo.

- Cansancio: lo más probable es que casi no te puedas ni mover, tardarás varios días en salir de casa. Tranquila, es normal, date tiempo. Si notas que te encuentras bien, no hagas el burro, y no te vayas de paseo, o de compras. Por muy bien que te encuentres estás recién parida, la aventura te pasará factura, el simple hecho de salir a la calle te va a suponer un esfuerzo sobrehumano, aunque a priori no te lo parezca.

- Tristeza postparto: el vaivén hormonal que supone traer un hijo al mundo, nos pasa factura tras el parto. A partir del segundo día empezarás a notar que estas muy tonta, como cuando te va a bajar el periodo, todo te afectará mucho, y pasarás horas llorando. Tardarás varias semanas en dejar de llorar por todo. Tranquila, es normal, todas pasamos por ello, se pasa con el tiempo. También es normal si no sientes desde el primer momento un amor desmesurado por el bebé, y se te hacen cuesta arriba sus cuidados, ten presente que son tus hormonas, y se pasa. No hay que confundirla con la depresión postparto. Lo mejor que puedes hacer para combatir la tristeza es, cuando tengas fuerzas, salir de casa a diario, arreglarte hasta para estar en casa, y sobre todo, no tragarte lo que sientes, desahógate, a ser posible con otra madre, tranquila, te va a entender.

Las complicaciones más comunes son:

- Infección de los puntos de la episiotomía: una episiotomía es un corte en la zona más sensible de nuestro cuerpo, y luego encima cosen el corte. Es normal que los puntos te tiren un poco, pero si te molestan mucho, casi no puedes andar, o sentarte, y sobre todo, si notas una sensación como si de repente te clavaran una aguja ardiendo donde tienes los puntos, lo más probable es que te hayan infectado. Acude a tu ginecólogo, cuando antes lo atajes mejor. De todas maneras, hay jabones cicatrizantes para esa zona como epixelle, que encontraras facilmente en cualquier farmacia, o el remedio casero del agua con sal, que puedes usar para prevenir infecciones, y buscar un buen cicatrizado.

- Apertura de la episiotomía: a veces los puntos de episiotomía se saltan y se abre la herida. Los síntomas serán muy parecidos a los de la infección. Acude igualmente a tu ginecólogo, quien te mandara el tratamiento adecuado (como gel o pomada cicatrizante). Lo mejor que puedes hacer para evitar que se abra, es moverte con cuidado, y sobre todo no sentarte de lado, o encima de un flotador, es preferible que te sientes sobre ellos.

 - Depresión postparto: en ocasiones la tristeza postparto desemboca en una auténtica depresión. ¿Cómo diferenciarlas? básicamente si no se pasa. Si tu hijo tiene ya dos meses y sigues llorando por las esquinas, busca ayuda. A diferencia de la tristeza, la depresión postparto no se pasa por si sóla, necesitarás ayuda profesional y medicación para superarla. Por favor, no dudes en pedir ayuda. Otras de las principales características que te permitirán diferenciarla son las siguientes, si piensas recurrentemente en el suicidio, o en hacer daño al bebé (no rechazo, que es relativamente normal al principio, sino verdaderamente en hacerle daño), repito, busca ayuda. Piensa que no eres la primera ni la última que la sufre, y que cuanto antes la atajes, antes disfrutarás plenamente de su maternidad.

- Restos de placenta: es una de las complicaciones más graves. Si por lo que sea se dejan restos de placenta en tu útero te provocará una infección que es el origen de las famosas fiebre pauperales, la principal causa de muerte en el postparto hasta hace unas décadas. La principal característica es que los loquios (sangrado tras el parto) tienen un olor desagradable.

En cualquier caso, si por lo que sea (puede que no tengas restos de placenta, sino una infección por otro motivo), tienes un sangrado muy abundante, o maloliente VE INMEDIATAMENTE A URGENCIAS, no es ninguna broma.

Quiero dejar claro, que quien escribe estas líneas, no es médico, ni enfermera, ni profesional sanitario de ningún tipo. Simplemente soy una madre que habla desde su propia experiencia, no dudes nunca en acudir a tu médico ante la más mínina duda o malestar. Es un momento muy delicado, no te tomes nada como nimio o sin importancia.

viernes, 16 de agosto de 2013

Las vacunas:


Como todo el mundo sabe los niños tienen que ser vacunados. Las vacunas evitan enfermedades, y con ello han contribuido a erradicar enfermedades como la viruela.

¿He dicho que lo sabe todo el mundo? pues va a resultar que no.
 
Resulta que hay ahora una moda que consiste que no vacunar a lo niños. Parecer ser que hay padres que consideran que las vacunas matan, que son un invento de los laboratorios para vender. Si Ms. Pasteur levantara la cabeza... Sinceramente, no vacunar a un niño debería ser motivo de retirada de la custodia. No me cabe en la cabeza como hay padres que prefieran exponer a sus hijos a enfermedades como la polio, antes que ponerles una vacuna.

Inconcebible.

Pero no es algo que ocurra sólo en España, no. En Holanda hay un brote tremendo de sarampión, porque la comunidad calvinista se niega a vacunar a sus hijos por motivos religiosos, ya que consideran que evitar una enfermedad va en contra de la predestinación divina.
 
Está claro que cualquier puede ser padre.

El gobierno holandés está pensando en convertir las vacunas en algo obligatorio por ley. Ya están tardando. Y el resto de países también.

Claro que los que tampoco parecen darse mucha cuenta de la importancia de las vacunas es el gobierno del PP, que dentro de su maravillosa política de recortes han eliminado vacunas del calendario de vacunación. Si se las quieres poner las pagas tú. Cuatro dosis, a 145 € cada una. Esta claro que hay muchos niños que se van a quedar sin ella.

En concreto, se trata de la vacuna del Prevenar, que protege contra el neumococo, causante entre otras de la neumonía y la  MENINGITIS.

Inconcebible.

La otra vacuna es el Rotateg, protege contra el rotavirus, causante de la gastroenteritis vírica. La otra la recomiendan todos los pediatras, ésta te dicen que sólo se la pongas si va a ir a la guardería, tiene hermanos, o va a estar en contacto con otros niños. Vamos que o se la pones o le metes al niño en una cápsula de aislamiento para que no juegue con otros niños.

Lo siento, pero a mi no me entra en la cabeza como un gobierno puede escatimar en algo así, y jugarse con ello la salud de toda una generación. Claro que después de que la Cospedal quiera eliminar en La Mancha la prueba del talón, ya me lo creo todo. Que hijos de .... Pero vamos a ver, si hasta en tiempos de Franco el Estado se encargada de vacunar masivamente en las escuelas a toda la población infantil, como puede este gobierno retirar vacunas de la cobertura de la Seguridad Social.

Nos estamos convirtiendo (más aún) en un país del Tercer mundo.

Por si a alguien le interesa, aquí os dejo el calendario de vacunación vigente en este momento en la Comunidad de Madrid.

                 Calendario de vacunación infantil. 1 de junio de 2013

EDAD
VACUNA
Recién Nacido
Hepatitis B*
2 meses
Hepatitis B
Difteria - Tétanos- Tos ferina acelular
Haemophilus Influenzae b
Polio inactivada
Meningococo C
4 meses
Difteria - Tétanos- Tos ferina acelular
Haemophilus Influenzae b
Polio inactivada
Meningococo C
6 meses
Hepatitis B
Difteria - Tétanos- Tos ferina acelular
Haemophilus Influenzae b
Polio inactivada
12 meses
Rubéola-Parotiditis-Sarampión **
15 meses
Meningococo C
Varicela
18 meses
Difteria-Tétanos-Tos ferina acelular
Haemophilus Influenzae b
Polio inactivada
4 años
Sarampión-Rubéola-Parotiditis
              6 años
                            Difteria-Tétanos-Tos ferina (b)
12 años
Varicela ***
14 años
Difteria-Tétanos-Tos ferina (b)
Virus Papiloma Humano ****

(b) baja carga
* En hijos de madre portadora de AgHBs se administrará la vacuna HB más gammaglobulina dentro de las 12 horas que siguen al nacimiento. Se continuará la vacunación con vacuna combinada hexavalente a los 2-4-6 meses y la determinación de anticuerpos de 1 a 3 meses después de la vacunación. En caso de screening no realizado se administrará la vacuna HB dentro de las 12 horas que siguen al nacimiento, se determinará AgHBs de la madre lo antes posible y si fuera positivo se administrará gammaglobulina al recién nacido (no después de 1 semana de vida). Se continuará con la pauta de vacunación del calendario infantil. Actualmente no es necesaria la revacunación en población inmunocompetente, si se han recibido 3 dosis de la vacuna de la hepatitis B, ni realizar determinación de anticuerpos postvacunales.

** Las dosis administradas antes de los 12 mese no sustituyen a la primera dosis.

*** Personas que refieran no haber pasado la enfermedad ni haber sido vacunados con anterioridad. Pauta de dos dosis separadas como mínimo 1 mes (0-1)

**** Sólo niñas. La pauta de vacunación son 3 dosis (0-1-6 ó 0-2-6 meses, según la vacuna administrada).

Tras mi embarazo tengo una pésima opinión de la Seguridad Social, matronas y enfermeras:


Como ya he dicho en anteriores post, soy una gran defensora de una Sanidad Pública de calidad, pero desde luego la calidad en la española brilla por su ausencia. No sé si serán los recortes, o es que siempre ha sido así y como yo tengo un seguro privado desde que tengo uso de razón no lo había visto porque apenas la he usado, pero mi experiencia ha sido nefasta.

El caso es que tras mi embarazado, parto y postparto, el concepto que tengo de la Seguridad Social es absolutamente pésimo. Como comenté hice un amago de dar a luz en la Paz, que se supone que es la mejor maternidad de España, en que hora... menos mal que sólo fui un par de veces, y luego acudí a mi seguro privado, y a mi ginecólogo de siempre. Que relax, la Sanidad Pública sólo me había estresado.

Para empezar te dan citas a horarios absolutamente incompatibles con un puesto de trabajo, ¿en qué cabeza cabe que una mujer que trabaja vaya al ginecólogo a las 11 de la mañana? y recházala, que te dan cita para cuando el niño haga la primera comunión. Luego llegas a la consulta. Más vieja y cochambrosa no puede estar, con una camilla con unos estribos de hierro que parecen sacados de La Celestina, ¿y esos son los famosos medios de la Seguridad Social?. Lo siento, me quedo con mi ginecólogo y su aséptica, limpia, y moderna consulta.

Después pide cita para otro día. Te mandan al mostrador de entrada, donde hay así como cuatrocientas personas esperando para lo mismo, ¿no pueden poner un teléfono y ya está? desde luego no necesitan privatizarla, sino organizarla en condiciones, con ahorro en costes innecesarios, y con una buena gestión de personal. Porque sinceramente a mi me pareció todo un grandísimo caos organizativo, con el consiguiente gasto que ello supone.

Es cierto que si tienes algo realmente grave la Seguridad Social tiene los mejores medios, pero para eso tienes que estar muriéndote.

Mi opinión no mejoró mucho con las visitas al pediatra. Tras dar a luz estaba tan hecha polvo que comencé a llevar a mi hijo al pediatra del ambulatorio. Dios que caos. Me daban cita a una hora, y allí no había nadie, ni la pediatra ni la enfermera, esperaba, no venía nadie, subía a preguntar al mostrador y me decían que siguiera esperando. Un día, la enfermera me explicó que tenía que comenzar a conocer el funcionamiento del ambulatorio, que la hora de cita era orientativa, y que si no estaban es que se estaban tomando un café, y claro que ya vendrían. ¡Funcionarios de mierda!, hacemos eso en la empresa privada, y te digo yo donde nos mandan. Repito, la Sanidad Pública no necesita privatización, sino organización.

La última: voy a la revisión de los 4 meses y la pediatra no está, se ha ido de vacaciones. No es la primera vez que me deja colgada, en la revisión de los 15 días me dijo (tras esperar una hora) que volviera otro día que tenía una reunión. Pero ya que te citen y no esté, es el colmo, y encima no había otro pediatra, no, me lo vacunaban y que ya le verían a los 6 meses. Como ya tengo las hormonas reposadas, y vuelvo a ser yo, prácticamente muerdo a la enfermera y la digo que pasa, que si a mi hijo en la Seguridad Social no se van a dignar mirarlo desde los 2 meses hasta los 6, no sabe que decirme. Menos mal que por el seguro privado le estoy llevando a San Rafael, y sigo yendo a la pública por las vacunas, que si no... Claro, que me parece horrible, porque quien no se pueda pagar un seguro privado, ¿qué ocurre? ¿qué atención están recibiendo sus hijos? un horror.

También he acabado hasta el gorro de las matronas. Creo que por cada una amable, hay noventa bordes. Además, ¿pero que se han creído? si no son médicos, aunque actúan como tal. Lo peor, en la Seguridad Social te atiende una matrona el parto, y sólo si es necesario llama a un ginecólogo, me parece una aberración, no puede saber lo mismo alguien que ha estudiado tres años, que alguien que ha estudiado diez. Así pasa, como me contó mi ginecólogo que por las mañanas está en la pública, que muchas veces les llaman cuando ya es demasiado tarde...

Lo siento, yo quiero un MÉDICO en todos mis partos.

Por otro lado, yo creo que les ponen como requisito para entrar en la profesión ser bordes, no encuentro otra explicación. La que me atendió en urgencias en la clínica, aparte de borde y seca, me hizo un daño al reconocerme que ni las propias contracciones. Y ya la que me atendió el parto ni te cuento... primero como era primeriza no me hizo mucho caso y claro, mi médico no llegó a tiempo, y gracias que había una ginecóloga en el paritorio de al lado (ver mi post sobre el parto), que si no tenemos un disgusto, que mi parto fue rápido y complicado a la vez, porque mi hijo venía con una vuelta de cordón. Y segundo me trataba como si yo fuera una niña pequeña y encima gilipollas, vamos el no va más del tacto.

Evidentemente hay de todo en todas partes, y la matrona que me mandó a casa el seguro privado (si, a casa. Por cierto, en otros países europeos la Sanidad Pública manda la matrona a casa los primeros días tras al parto, siempre y en todo, evitando desplazamientos, algo muy de agradecer tras el esfuerzo del parto)  era un encanto. Me ayudó mucho con mis problemas con la lactancia (llegó a la conclusión de que era mejor que le dejara de dar el pecho), y me dio muchísimos consejos útiles. Además, las matronas del servicio materno-infantil de mi sociedad, a las que puedes llamar cuando quieras durante los 6 meses posteriores al parto, y a las que he llamado en varias ocasiones, me han ayudado mucho.

Luego está la matrona de mi ambulatorio. Merece un comentario aparte. Yo decidí hacer la preparación al parto en mi ambulatorio por comodidad, ya que lo tengo al lado de casa, y el caso es que durante la preparación me pareció muy maja, aunque nos comiera a todos la cabeza con la dichosa lactancia materna. Pero luego, cuando fui a verla tras dar a luz, todo cambio. Durante el embarazo me había tratado de convencer de que diera a luz en La Paz, obviamente no la hice ni caso, cuando fui tras el parto lo primero que me preguntó fue que donde había dado a luz, al responderla que en Santa Elena, os podéis creer que se enfadó.

Y digo yo, ¿a ella qué más le dará? parece como si les mosqueara que tuvieras un seguro privado, o que no elijas a la sanidad pública por encima de todo. Vamos a ver, que yo hago lo que me da la gana. Es como cuando a mi hijo se le infectó el cordón umbilical y según la pediatra del ambulatorio fue porque había nacido en uso de "esos hospitales". Me toca bastante los coj... que en la Seguridad Social me miren mal por ser de Sanitas. Con mi doctora de cabecera nunca me había pasado, en la vida.

El caso es que luego preguntando a las que hicieron la preparación al parto conmigo, que me las he ido encontrando por el barrio, no tan tenido muy buena experiencia en La Paz. A una tras ponerla la epidural, la dejaron ir sóla al baño y claro, se cayó. A mi no me dejaron moverme en 6 horas.

Pero volvamos a la matrona. Tras ponerme mala cara porque había tenido al niño donde me había salido del fandango, y no donde ella consideraba oportuno, le comenté que me molestaba la episiotomía. Me dijo que la tenía infectada. Mi ginecólogo me dijo dos días más tarde que lo que la tenía era abierta. También la comenté el problema con la subida de leche (ver mi post sobre el parto), que me había tardado una semana, y me reprochó darle leche de fórmula, que si los calostros eran leche, que si no cogía peso la culpa era mía... en fin, como ésto ya lo he contado no lo voy a repetir, pero con que ganas me quedé de darla dos buenas hostias, si, con todas las letras.

Luego están las enfermeras, que también se creen que saben más que nadie. En las revisiones del ambulatorio la enfermera te da mil consejos, luego la pediatra (que por algo es médico) te dice lo contrario. Por ejemplo:

La enfermera: no le des agua al niño hasta los 6 meses, ni siquiera con el calor.

La pediatra: en cuanto empiece a hacer calor dale agua al niño.

La enfermera: le tienes que dar el pecho todo lo que puedas, que si las defensas, que si patatín, que si patatán.

La pediatra: que si no le das el pecho tampoco pasa nada.

Sin comentarios.

Es como en el hospital, cuando me pusieron pegas para darme un biberón, luego llegó la pediatra y puso el grito en el cielo, porque estaban matando a mi bebé de hambre. Tengo que escribir a la dirección de la clínica para quejarme, lo digo muy en serio.

lunes, 22 de julio de 2013

La baja por maternidad:


Como toda madre sabe, en España la baja por maternidad es una de las más cortas de Europa, en concreto 122 naturales, lo que se traduce en 16 semanas que computan desde el mismo día del nacimiento de tu hijo. Es decir, que si por ejemplo nació en miércoles, las 16 semanas computarán de miércoles a miércoles, y no por semanas completas.

A las baja por maternidad se le une el permiso por lactancia, que se puede coger todo junto, en lugar de aprovecharlo para salir antes o entrar más tarde, y así alargar el tiempo que estés con tu bebé. En este caso la extensión del permiso por lactancia está sujeta a negociación colectiva, por lo que deberás mirar el convenio de tu empresa o sector, para saber exactamente cuanto tiempo te corresponde. En mi caso han sido 16 días hábiles.

Al permiso por lactancia, le puede seguir, si así lo deseas parte de tus vacaciones. Con todo ésto lo normal es incorporarse al trabajo cuando el bebé tiene 5 meses, lo que está muy debajo de la media europea.

En mi opinión la baja de maternidad debería ser al menos de 6 meses, eso como mínimo.

Las 6 primeras semanas de la baja, son irrenunciables para la madre, ya que se considera que es el tiempo necesario para la recuperación del postparto, y que coincide con el periodo que antiguamente se conocía como cuarentena. Al resto de la baja se puede renunciar e incorporarse al trabajo, o bien puede cederse al padre para que cuide él del bebé, tiempo que se uniría al permiso por paternidad existente ahora de forma estándar que es de 2 semanas.

En todo caso, durante el tiempo que se está de baja, ya sea por maternidad o paternidad, se cobra una pensión de la Seguridad Social que será equivalente a tu salario mensual bruto, y al que se aplicará la retención que tu indiques a la Seguridad Social. Para disfrutar de esta prestación, deberás pedir cita previa en la oficina de la Seguridad Social de tu municipio o distrito, y llevar el certificado de empresa, y el libro de familia. En un mismo trámite puedes pedir la prestación económica, y la inclusión del niño en el sistema público, para este último supuesto te darán una hojita que luego deberás llevar a tu centro de salud, para solicitarle su tarjeta sanitaria.

Como he dicho antes, las primeras seis semanas de la baja por maternidad son irrenunciable para la madre según nuestra legislación laboral. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, parece que se ha puesto de moda en determinados ámbitos no sujetos al Estatuto de los Trabajadores, que las madres directamente no se cojan la baja por maternidad, y se incorporen al trabajo al poco de parir.

Me parece una locura muy criticable.

Lo primero de todo, después de dar a luz estás para el arrastre. Yo recuerdo que si estaba mucho rato de pie me mareaba. Por tanto, incluso en el hipotético caso de que por ejemplo, se de al bebé en adopción, la madre necesita un periodo mínimo, que no sería para cuidar del niño, sino simplemente para recuperarse ella misma. Como mujer trabajadora, soy la primera que reconozco lo difícil que resulta romper el techo de cristal, aún en nuestros días, y que las mujeres si quieren llegar a determinados puestos tienen que hacerlo en detrimento de su vida privada. Sin embargo, creo que todo tiene un límite, y ese debe ser la propia salud. Ya no voy a entrar en disquisiciones relativas a que si no se van a ocupar del niño personalmente siquiera sus primeros meses de vida, para que lo han tenido.

De las primeras mujeres con repercusión que renunciaron a la baja fue la actual vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, o en Francia la que fuera Ministra de Interior con Sarkozy, Dachida Daty. Puedo llegar a entender que estas mujeres no puedan dejar sus obligaciones de lado cuatro meses, pero ¿no pueden ni siquiera esperar a recuperarse de una cesárea? ¿o es la sociedad la que no se lo permitiría? ¿qué pasaría si por ejemplo un hombre que tuviera el mismo cargo estuviera un mes de baja recuperándose de una cirugía mayor? probablemente nada, pero claro no una cesárea no parece gran cosa, aunque lo sea.

El problema es que el ejemplo cunde. Por ejemplo, hace dos domingos en la contraportada de El País, como titular de una entrevista aparecía la afirmación de que como la entrevistada era abogada su trabajo no le permitía disfrutar de una baja por maternidad. ¿Perdón? pero que tontería es esa. Da la casualidad de que precisamente quien estas líneas escribe también es abogada (mejor dicho abogado, los nombres de profesión no tienen género, éste se distingue por el artículo), y está de baja por maternidad. Luego leías la entrevista, y claro, había adoptado, en cuyo caso no tuvo que recuperarse de ningún parto, ni de noches enteras sin dormir, pero aún así, lo veía como lo más normal. Lo peor, era que contaba como su compañera de despacho a la semana de dar a luz por cesárea volvía al trabajo.

Que horror.

Por experiencia propia, conozco los horarios de los despachos de abogados, y son absolutamente incompatibles con cuidar de un bebé, por lo que han tenido un niño para no verlo y que lo cuiden otros, y encima dan a entender a la (machista) sociedad que a la semana de dar a luz, una mujer ya está en condiciones físicas de reincorporarse al trabajo.

Al final, el peor enemigo de las mujeres van a ser las propias mujeres.

Es cierto, que la operativa propia del trabajo de un abogado no permite permisos largos, pues los casos y expedientes deben seguir su curso, pero en ese caso lo normal es que en tu ausencia lleve ese caso un compañero, y no pasa nada. He tenido pleitos en los que en un determinado momento ha cambiado el abogado contrario, porque estaba de baja por maternidad, y no ha pasado nada de nada. Yo misma dejé todos mis expedientes a mis compañeras antes de dar a luz, y no se han paralizado por el mero hecho de que yo haya tenido un niño.

Sinceramente, creo que esos titulares no deberían publicarse. Que a nadie se le olvide que existe el mobbing maternal, que básicamente consiste en hacer la vida imposible a una madre o futura madre para que se vaya. Sin ir más lejos, mi actual jefa tuvo que marcharse del bufete en el que llevaba trabajando doce años, por cogerse la baja por maternidad. Estos comportamientos deberían reprobarse, no alentarse desde la prensa, y presentarse como si fueran normales en determinados sectores.

Me parece una vergüenza.

Como trabajadora, reclamo mi derecho a ser tratada por mis méritos y aptitudes igual que un varón.

Como mujer, reclamo mi derecho a ser madre, y mi parcela de tiempo para poder criar a mis hijos.

Como ciudadana reclamo una sociedad donde a las madres no se nos castigue por serlo y tratar de disfrutarlo.

jueves, 11 de julio de 2013

Acabo de revisar las fotos que hicimos cuando nació mi hijo. En el hospital, a su llegada a casa, su primer paseo... ahora viéndolo desde la distancia, y a pesar del agobio que tuve al principio, como me gustaría poder viajar en el tiempo para volver a vivir esos momentos otra vez.

Nunca olvidaré el día que nació mi hijo.

Y volver a tenerle recién nacido, con lo chiquitito que era, tan indefenso. Parece increible que sea el mismo bebé.

Que pena no haberlo disfrutado más en su momento. Lo que digo, me gustaría poder rebobinar y comenzar otra vez, y otra, y otra...

miércoles, 10 de julio de 2013

El mundo del biberón:


Cuando comencé a dar biberón a mi bebé, no tenía ninguna orientación. Sobra decir que en la inútil preparación al parto, sólo te hablan de las supuestas maravillas de la lactancia materna, de ahí que haya tenido que aprender sobre la marcha, ya que dar el biberón también tiene sus trucos.

Lo primero que necesitas es averiguar que tetina le gusta a tu bebé. Ahí no queda otra que ir probando. Te recomiendo las marcas que incluyen una válvula anticólicos, ya  que les hace coger menos gases al tragar. Las tetinas pueden ser de silicona o de látex, también tienes que ver que material le gusta más.

Una vez que ya sepas que tetina le gusta, adquiere un esterilizador de la misma marca, para que así los biberones encajen perfectamente. Mientras tanto puedes esterilizarlos en el lavavajillas o hirviéndolos. Es importante que elimines perfectamente los restos de leche antes de meter el biberón en el esterilizador, ya que éste no es un lavabiberones. Venden cepillos específicos para que puedas lavarlos bien.

Hay biberones pequeños de hasta 150 mililitros, que se usan los primeros dos meses. Luego hay que pasar a los grandes. Los hay de 250 ml o de 330 ml, mi consejo es que una vez que abandones los pequeños pases directamente a los 330 ml, ya que así te ahorras los medianos.

Cuando compres el biberón mira el flujo de la tetina que lleva incorporada. Las tetinas las puedes cambiar, las venden sueltas. Las hay de flujo lento para bebés de hasta dos meses, de flujo intermedio que se usan hasta el cuarto o sexto mes, y de flujo rápido. Lo que varía es el tamaño y número de los agujeros. Ten en cuenta que un flujo inadecuado puede hacer que tu bebé trague más aire del debido, provocando gases y cólicos, así como hacer que se atragante. Adapta siempre el flujo de las tetinas, más que a la edad de tu hijo, a si se atraganta o no. Cada niño es un mundo.

Las venden también de flujo regulable, pero yo no las recomiendo porque son un lío. Llevan grabados unos números, y tienes que girar la tetina con el número hacía la nariz del bebé, para variar el ritmo del flujo. Es muy fácil hacerlo mal.

También están las de flujo papilla, que en lugar de agujeros tiene una estrella. Son obviamente para cuando empieces con los cereales.

Como verás el mismo biberón, cambiando la tetina, se puede adaptar a las distintas necesidades de tu bebé, según su edad y alimentación.

Respecto a la leche, hay un sin fin de marcas en el mercado, lo mejor es que preguntes a tu pediatra cual le das. Si topas con un talibán de la lactancia materna y se niega a darte indicaciones, como me ocurrió a mi hasta que cambié de médico, decirte que la más utilizada es la Nutribén.

Verás que los botes de leche tienen números. El 1 indica que es leche para lactantes, desde el primer día hasta los seis meses. El 2 es leche de continuación, indicada desde los seis meses hasta el año. El 3 es leche de crecimiento, a tomar durante el segundo año de vida.

Dentro de una misma marca hay varias diferentes, la normal, anti estreñimiento, anti regurgitación, digestiva... eso ya depende de tu bebé.

Para preparar correctamente un biberón, lo primero que hay que saber es que hay que olvidarse del microondas. No lo calienta por igual, y ya hay varios casos de niños ingresados por quemaduras graves en la laringe.

El agua puede ser mineral, en cuyo caso deberá ser de mineralización muy débil, o del grifo. Si usas agua del grifo tienes que hervirla un rato. Yo lo que hago es hervir un cazo grande, dejarlo reposar, y cuando está a la temperatura correcta pongo el agua en un termo, así cuando mi hijo tiene hambre preparo el biberón al instante. Los calienta biberones tardan varios minutos, y cualquier madre sabe que cuando un lactante tiene hambre la tiene pero que ¡YA!. Además, tengo la leche ya repartida en dosificadores, para no tener que ponerme a contar cacitos.

Los biberones tienen unas marcas. A un lado de dichas marcas ponen los mililitros a que corresponde cada señal, y al otro lado el número cacitos de leche (siempre tendrán que ser rasos) que hay que añadir a esa cantidad de agua. La proporción siempre es de un cacito por cada 30 ml de agua.
 
Sobre la cantidad a darle, los recién nacidos suelen tomar 30 ml en cada toma, y se va aumentando poco a poco. Dale siempre la cantidad que acepte, y con la que veas que se queda satisfecho.

A la hora de dárselo a tu bebé, inclina siempre el biberón de manera que la tetina siempre contenga leche. No dejes nunca que trague aire, es importante para evitar cólicos.

Claves para una correcta lactancia materna:


Vista desde fuera, la lactancia materna puede parecer muy sencilla y bonita. Algo para lo que la propia naturaleza nos dota a las mujeres de lo necesario para llevarla a cabo. Sin embargo, toda mujer que ha dado de mamar sabe que no es así.

Lo malo es que cuando haces la inútil preparación al parto te la pintan como algo muy bonito, y que además es lo mejor para ti y el bebé. No te preparan para llevarla a cabo correctamente, lo que es un grave error. La única opción que te dan es que acudas a los talleres de lactancia materna una vez hayas dado a luz, cuando moverte de casa es poco "más" complicado.

Lo primero que hay que saber es se van a tener los pezones tan sensibles que no se soporta ni el roce del camisón, por lo que una buena provisión de sujetares de lactancia (hasta se duerme con ellos) es imprescindible, así como los consabidos discos de lactancia, que se usan tanto para evitar las pérdidas de leche, como para mitigar la sensibilidad de los pezones.

Nunca se debe dar de mamar sólo con el pezón, sino que el bebé debe tener en su boca la mayor parte de la aureola que pueda. Si no se hace así aparecerán grietas, que resultan muy dolorosas. Si tienes dudas acerca del enganche, en el mismo hospital donde des a luz, puedes pedir a una enfermera que lo revise. Como digo es muy importante.

Para desenganchar al bebé del pecho, nunca hay que tirar, sino introducir un dedo dentro de la boquita del niño retirando así la mama. El bebé al mamar hace vacío, por lo que si tiras te saldrán heridas.

La piel de los pezones se resiente mucho, utiliza después de cada toma una pomada para lactancia. La más usada es purelán, porque no hace falta lavar el pecho antes de cada toma.

Las tomas son eternas. Lo normal es que duren entre una hora y hora y media los primeros meses. Hay quien te dice que a los dos meses el niño tiene la capacidad de vaciar un pecho en cinco minutos, pero no es verdad. Yo he hablado con un montón de madres, y tomas dicen lo mismo, como mínimo cuarenta minutos. No hay que poner tiempo a las tomas, tienes que dejar que el niño se desenganche sólo. Hay que ofrecerle primero el pecho por el que terminara la toma anterior, dejar que lo vacíe, y ofrecerle el otro del que deberá tomar lo que quiera.

El pecho después de cada toma tiene que quedar blando. Es importante que no te quede leche retenida porque se puede desencadenar una mastitis, que es una infección de la mama. Utiliza el sacaleches si tu bebé no vacía por completo el pecho. Si en notaras un bulto duro en el pecho, acude rápidamente a tu médico, puede ser una ingurgitación que es precisamente leche retenida, y que tiene que salir, ya que si se infecta puede, como digo, desencadenar una mastitis. La mastitis produce fiebre, la zona infectada estará dura como una piedra, roja y caliente al tacto, a parte de generar un dolor más intenso aún que las contracciones del parto. Pero lo peor es que como esa leche tiene que salir le tienes que seguir poniendo al pecho al niño, y eso si que duele. Se tratan con antibióticos y calor antes de las tomas.

Por mucho que haya quien se empeñe en lo contrario, dar el pecho duele. Te dolerá el enganche, es normal, puede que con suerte el resto de la toma no. Además, tras semanas dando el pecho duelen los pezones por la constante presión, y probablemente durante las tomas te suba un dolor desde el lateral del pecho hasta la espalda, es normal.

El mejor aliado para dar el pecho, además del purelán y el sacaleches, es un buen cojín de lactancia. Sirve para apoyar al niño, y así que no te duela la espalda. Intenta tener siempre una buena higiene postural, son muchas horas las que pasarás dando el pecho, y tu espalda lo agradecerá.

Si adquieres un sacaleches, te recomiendo que sea eléctrico, no hay nada peor que estar dándole a la manivela del manual durante horas. Si quieres hay tiendas como Prenatal, donde te los alquilan.