martes, 21 de octubre de 2014

Madres trabajadoras: un día cualquiera:

Mucha gente me pregunta que por que ya no escribo tan a menudo como antes, la respuesta es clara, soy una madre trabajadora, y eso desde luego, no es una cuestión baladí. Creo, sin lugar a equivocarme que es una de las situaciones más agotadoras que existen, sólo otra madre trabajadora podrá llegar a entenderme.

Voy a describir el que podría un día cualquiera en mi vida:
El despertador suena a las 7 de la mañana, pero como tengo tanto cansancio acumulado, y por la noche me he debido despertar del orden de 6 veces, porque el niño tenía una pesadilla, quería agua, lloraba porque si… no lo oigo y me duermo, para variar. Me levanto tarde y sabiendo que tengo el ya día comprometido de antemano con los tiempos; ventilo la casa, me ducho, desayuno, hago la cama, me visto, despierto al niño, me peleo con él, porque no se quiere levantar, porque no se quiere vestir, porque no se quiere peinar, porque no quiere salir de casa…

Una vez en la calle con el bolso, la bolsa de mi comida, la mochila de la guardería, el paraguas y el niño (en brazos, por supuesto porque sino no salimos de casa), llegamos así como media hora tarde a la guardería. Ya están todos los niños, y al mío el pobre el desayuno se le ha debido quedar tieso.
Tras dejarle en la guardería, operación que me lleva unos 10 minutos, porque es el único momento que tiene su profesora para contarme un poco del niño (como le dejo en horario ampliado, por la tarde está otra), me monto en el coche dispuesta a cruzar no la ciudad, casi la Comunidad de Madrid para llegar al trabajo. Como hay un poquito (pero sólo un poquito) de atasco, cuando llego a la oficina está ya allí todo el mundo, por lo que la operación aparcamiento se convierte en una tarea digna de héroes mitológicos (y eso que estamos en medio del campo). Al final, aparcó el coche a unos 10/15 minutos andando de la oficina, y lo más importante, cuesta arriba. Ya no necesito gimnasio.

Cuando llego y enciendo el ordenador, recuerdo que tenemos un pico de trabajo de los que hacía tiempo que no veíamos, y eso que desde que me fui de baja por maternidad somos una más en el departamento, y que casi me hubiera sido más rentable quedarme en la cama. Tras aguantarme las ganas de llorar al ver todo lo que tengo sobre la mesa, y encima la mitad de las cosas en inglés, despachar a los 4 o 5 comerciales que pasan reclamando sus contratos (no sé si he comentado alguna vez por aquí que soy abogado de empresa) y que de verdad de la buena que no sabes cuando te vas a poder poner con ellos, descubres que tienes los 2 súper marrones del mes encima de la mesa mirándote con ojos amenazadores… en fin…
A eso de las 10 de la mañana, llama mi madre (ama de casa de las de antes) para preguntarme que como ha dormido el niño. Tú tienes la bandeja de entrada del Outlook que echa humo, gente en el despacho, te desbordan los papeles, no puedes ni con tu alma, y tu madre llama para preguntar que como ha dormido el niño. Antes de ser madre me llamaba para preguntar que hacía. No voy a hacer comentarios.

Pasas la mañana currando y rezando para que no te llamen de la guardería diciéndote que el niño tiene fiebre, porque entonces tendrías que dejarlo todo para ir a buscarle y llevarle al médico, quien te dirá que al día siguiente le dejes en casa, para que así cuando tú le chutes el Dalsy o el Apiretal para llevarle a la guardería, porque justo siempre coincide que se pone malo cuando tu madre no se puede quedar con él, te sientas mala madre, pero así como con recochineo.
Si todo ha ido bien, es decir, que no te han llamado para ir a buscar al niño, llega la hora de irse a casa. Yo tengo reducción de jornada, pero el mínimo legal, es decir, me voy una hora antes de la hora normal de salida, lo que tiene dos efectos colaterales, primero que en la empresa nadie se da cuenta de que tengo jornada reducida porque al menos el 80% de las madres se van a las 2 de la tarde, y segundo, que como tienes el mismo trabajo que antes estás al borde del colapso nervioso porque antes te quedabas hasta la hora que fuera y lo sacabas adelante, y ahora te tienes que ir si o si a buscar a al niño a la guardería, y se acumula y acumula… y te vas del trabajo con la sensación que has estado allí sentada un montón de horas para en realidad no haber hecho nada.

Ahora lo peor, muchas veces son las otras madres, “ uy, ¿pero tú no te vas a las dos? fíjate para mi venir aquí es como un paseo” a esa te dan ganas de estamparla contra la pared y decirla que a ver si te paga ella las facturas y de paso te saca adelante un poco de tu trabajo, “ah, ¿pero no te lo recogen?, uff yo es que como vivo enfrente de mi madre tiro mucho de ella”, claro pero es que algunos no hemos podido elegir donde vivimos. Ahora lo mejor son las sobradas “¿tú no vas al gimnasio?, chica a ver si te organizas mejor”, o “¿te has apuntado a las clases de baile de salón?” o mi favorita “pero que mala cara tienes, eso se te pasaba teniendo una niña”…
En fin… como además de jornada reducida tengo horario flexible, e invariablemente no he llegado a la hora que debería por la mañana, tengo que recuperar por la tarde, lo que implica que salga de la oficina como alma que lleva el diablo, que no haya carriles suficientes en la M-40, y llegue pues así como más de media hora tarde a recoger al niño a la guardería. Bueno, en realidad, siempre llego tarde a todos los sitios.

A la guardería entro como arrastrándome, a ver si no me ven mucho (total, sólo mido 1,75 cm, y casi no se me ve) y rezando para que mi hijo no sea el último niño, y haya alguna madre aún más rezagada que yo. Al pobre le voy a crear un trauma, siempre le llevo corriendo y siempre llegamos tarde.
Una vez en casa, o bien vamos al médico (otra lucha con el niño, pero eso casi mejor que lo cuento en otro post, los niños y el pediatra), o tengo que hacer algún recado (más lucha, quiere ir al parque) o a la compra (él va a querer ir al parque) o vamos al puñetero parque.

Odio el parque. Abiertamente. ¿Por qué? Porque quieras o no acabas rebozada en arena o en el polvo de la arena, y yo ya odiaba la arena de niña, porque todas la madres y los niños parecen conocerse de toda la vida menos nosotros, claro que casi es preferible porque si no estás abocada a entablar animadas conversaciones sobre pediatras, mocos, colegios… con tías a las que no has visto en tu vida, y cuyo retoño te importa una mierda. Pero mi hijo se lo pasa genial, y al final cuando sonríe hace que todo merezca la pena, y que por unos instantes no sientas que estas cansada. Luego vendrá esa estupenda compañera de trabajo, o familiar y te dirá “uy, ¿pero no llevas al niño a matronatación/futbol/inglés?”. Yo un día cometo una tontería.
Una vez que decides que hay que subir a casa, o mejor dicho que tienes que subir a tu hijo a rastras a casa, toca bañarle, hacerle la cena, que cene, y lo peor de todo que se duerma. Cuando por fin consigues que se duerma, y tú estás para meterte en la cama detrás de él, tienes que hacerte la comida del día siguiente, recoger la casa, en mi caso planchar (a eso de las 11 de la noche para que no esté el niño por medio, porque no para quieto) cenar algo, prepararte la ropa del día siguiente, y tratar por unos segundos, porque no te va a dar tiempo a más, a tratar de ser una persona. Para entonces es tardísimo, y te metes en la cama mucho más tarde de la hora que realmente debieras.

Claro que al día siguiente habrá siempre alguien que me preguntará, “uy, ¿no viste a Fulano en el telediario?”, y mi respuesta será “no sé ¿sale en Bob Esponja?”

jueves, 28 de agosto de 2014

Cucos, carritos y sillas de paseo:


Una de las cosas por la que más me preguntan las que van a ser mamás, es por los cochecitos de bebé. Yo creo que elegir uno es una de las tareas más arduas de toda pareja de futuros papás, y ello se debe a la increíble variedad de marcas que hay en el mercado. Elegir una dependerá en gran medida del gusto de los futuros padres, porque son muy diferentes unos de otros, pero para empezar distinguir unos conceptos básicos para poder encarar la búsqueda.
1. ¿Qué narices es una Maxi-cossi? Creo que esa pregunta nos la hemos hecho todos antes de tener hijos. Pues bien, Maxi-cossi como tal, es una marca, eso lo primero, pero por tal concepto se suele denominar a lo que las dependientas de las tiendas de bebé denominan “huevito”, es decir, las sillas de coche grupo 0 y 0+ (hasta 9 kilos), que son las que se pueden encajar en el chasis del carrito, de forma que no despiertas a tu bebe al meterle y sacarle del coche.
Se puede adquirir por supuesto de la marca Maxi-cossi, pero también de muchas otras. Lo lógico es adquirirlo de la misma marca que tu carrito.

2. El carrito: el carro es un armatoste que pesa como un demonio, y con el que te ves obligada a cargar los primeros meses de vida de tu bebe. Se componen de un chasis (al que podrás encajar la silla de coche grupo 0) que ocupa doblado la mitad del maletero de tu coche, un cuco o capazo y una silla.
El cuco es ese chisme en el que los bebes van tumbados los primeros meses de su vida. Mucha gente os dirá que los bebés tienen que ir tumbados hasta los 6 meses, mentira, lo que no pueden utilizar hasta los 6 meses en la silla de paseo, pero si se pueden sentar. Lo suyo es usarlo hasta que el bebé deje de caber en él, aproximadamente a los 3 o 4 meses de vida. En ese momento,  desechas el cuco y en el chasis que hasta ese momento utilizabas pones la silla que te vendieron con el carrito. Estas sillas con ergonómicas y recogen perfectamente la espalda del bebé, por lo que puedes sentarles tranquilamente en ellas antes de los 6 meses.

Mucha gente opta hoy en día por no adquirir el cuco, y sustituirlo por la silla de coche grupo 0 o Maxi-cossi y se quitan un trasto de en medio. Es un error, porque los bebés no pueden ir más de 2 horas seguidas en la Maxi-cossi, mientras que tumbados en el cuco están tan divinamente.

También hay gente que hace lo contrario no adquiere una Maxi-cossi, y lleva a los niños en el coche dentro del cuco sujetándolo con los cinturones del asiento trasero. También es un error, es lo que se hacía hasta hace unos años, de hecho, hay gente que os dirá que es como deben viajar, pero no es cierto. La normativa de Tráfico dispone que los niños deben viajar desde su nacimiento en sillitas homologadas, y sólo pueden en el cuco si se dispone de un certificado médico que establezca que el bebé en cuestión debe ir constantemente tumbado por motivos médicos.

3. Las sillas de paseo: se pueden utilizar a partir de los 6 meses. Son ligerísimas, y se doblan como si fuesen un paraguas. Apenas abultan en el maletero del coche. La más conocida es la de la marca McLaren, pero también es la más cara.
He conocido a padres que eran reacios a usarla porque decían que si el niño se dormía, en la sillita del carrito le tumbaban del todo, ¿y? las sillas de paseo también se tumban. Es cierto que no les mantiene la postura como la silla del carrito, pero una vez que las usas no hay vuelta atrás. Se manejan con una mano.

Lo que hay que tener en cuenta a la hora de adquirir una es el tamaño de vuestro hijo, ya que la mayoría de ellas sólo aguantan hasta los 15 kilos (como los carritos, ojo). Solamente hay tres marcas que fabrican sillas de paseo reforzadas que aguantan hasta los 25 kilos: Silver Cross, Cybex y Uppababy. Así que si vuestro hijo/a es grandote (como el mío que con 16 meses pesa 14 kilos), mejor una reforzada.
Y tranquilos, frente a los casi 1.000 € de media que cuesta el paquete Maxi-cossi-chasis-cuco-silla, las sillitas de paseo rondan los 150 €, o menos.

Mi consejo, como el carrito lo vas de dejar de usar en cuanto huelas una silla de paseo, no te gastes el dineral que cuestan para unos meses. Adquiere una de segunda mano o localiza a algún amigo o familiar que te preste la de sus hijos, y así de paso luego se la devuelves, que abultan lo que no está en los escritos.

4. Las sillas del coche: la principal novedad que ha habido estos años en este tema, como ya he dicho es que los niños (salvo prescripción facultativa) ya no pueden viajar en el cuco, por lo que desde el primer momento hay que adquirir una silla. Se dividen por grupos, en función del peso del niño, y aunque hasta ahora era obligatorio que viajaran en silla hasta los 12 años, recientemente se ha modificado la normativa de Tráfico de manera que al alcanzar los 135 cm ya no es necesario usarla independientemente de la edad, bastará con los propios cinturones de seguridad del vehículo. Los grupos son:
- Grupo 0 y 0+: de 0 a 13 kilos. El niño viaja de espaldas. Nunca hay que usarlas en el asiento delantero y menos con el airbag activado.
- Grupo 1: de 9 a 18 kilos. El niño deberá viajar de espaldas, si la silla y la estatura del bebé lo permiten.
- Grupo 2: de 15 a 25 kilos.
- Grupo 3: de 22 a 36 kilos.
Las sillas de fijaran al asiento con los cinturones de seguridad o bien mediante el sistema isofix, si la silla y el coche disponen de él, que es indudablemente lo más seguro.

 

sábado, 26 de octubre de 2013

El tallaje de las ropa de bebés:


Una de las cosas que más me preguntan las nuevas mamás novatas, es acerca de las tallas de la ropa de bebé. Es algo mucho más sencillo de lo que parece.

La ropa, según la tienda, se talla por edad y/o por centímetros. Hay que evitar las tiendas donde sólo tallan por edad, porque ningún niño lleva la ropa que corresponde a su edad, o es más grande o más pequeño,  y tienes que ir con el niño a probarle (con lo que le gusta eso a un bebé). Normalmente cuando es por edad tallan de tres en tres meses, por ejemplo de tres a seis meses, de seis a nueve... pero hay tiendas como el Corte Inglés donde tallan de seis en seis meses, lo que resulta bastante ambiguo. 

Luego hay tiendas como Petit Batou donde ponen la edad y los centímetros, pero no coincide con el tallaje español (es más pequeño. Jamás pensé que los niños españoles fueran más pequeños que los españoles), por lo que siempre habrá que guiarse por los centímetros.

De forma general el tallaje por centímetros es el siguiente:

- Prematuros: 46 cms.
- Primera puesta: 56 cms
- Tres meses: 62 cms.
- Seis meses: 68 cms.
- Nueve meses: 74 cms.
- Doce meses: 80 cms.
- Dieciocho meses: 86 cms.
- Veinticuatro meses: 92 cms.

O lo que es lo mismo:

 - De uno a tres meses: 56-62 cms.
- De tres a seis meses: 62-68 cms.
- De seis a nueve meses: 68-74 cms.
- De nueve a doce meses: 74-80 cms.
- De doce a dieciocho  meses: 80-86 cms.
- De dieciocho a veinticuatro meses: 86-92 cms.

 En cada revisión, tu pediatra pesará y medirá a tu bebé, por lo que siempre sabrás cuales son sus medidas.

 Con los bodies y pijamas, trata siempre de comprar una talla más, porque se les quedan pequeños enseguida.

 

 

sábado, 19 de octubre de 2013

Volver al trabajo:


Hay un momento al que toda madre se tiene que enfrentar tarde o temprano, la vuelta al trabajo. A mi me ha tocado hace un mes. Ha sido muy duro, y no solo porque te toca volver a madrugar y tener horarios tras meses de anarquía, sino sobre todo porque tienes que dejar a tu bebe.

Los primeros días cuando me asomaba a su cunita por la mañana y le veía tan dormidito, pensaba que me tenía que ir, y se me partía el alma. Luego llegaba por la tarde/noche, me sonreía, y pensaba en todo lo que me estaba perdiendo y era peor. Mi marido, que por suerte o por desgracia está en casa y se queda con él, me manda fotos al móvil cada vez que hace una gracia, pero eso me hace sentir más triste.

Es como si me arrancaran el alma a zarpazos.

Tras dos semanas, pedí en la oficina el mínimo permitido por ley para la reducción de jornada por maternidad. 35 horas semanales, lo que me permite salir una hora antes cada día. Sé que estando mi marido en casa, no es lo lógico, pero es que no podía más, tenía la sensación de que no le veía, que me estaba perdiendo a mi bebé.

Ya veremos como nos arreglamos económicamente.

Y es que las mujeres estamos genéticamente predestinadas a cargar con todo sobre nuestras espaldas, máxime en todo lo tocante a la maternidad. Cuando es la madre la que se queda en casa con los niños, nos ocupamos de ellos y al llegar el padre a casa del trabajo, seguimos ocupándonos de ellos, porque claro pobrecito acaba de llegar de trabajar. Si la mujer trabaja, y el padre se queda con los niños, cuando la madre llega a casa, por supuesto corre a ocuparse del niño, porque pobrecito tu marido lleva todo el día cuidando  de él (aparte de que claro, tú no le has visto). Vamos, que el caso es estar currando 20 horas al día y no descansar nunca, tengas las circunstancias que tengas.

Lo peor es que pasan los días y te vas acostumbrando poco a poco a la situación, a dejarle dormido por las mañanas, y verle sólo un ratito por las tardes. Eso te hace sentir aún peor. A veces pienso que sentirse culpable por una cosa u otra, es una parte intrínseca del hecho de ser madre.

Mientras dura la baja por maternidad, estás las 24 horas del día pendiente de tu bebé, sobre todo los primeros meses. En cierta manera te pierdes un poco como persona, pero llega un día en el que tienes que retomar tu vida, y no sabes por donde empezar. Ya he explicado lo duro que resulta separarte de tu bebé, pero también es complicado volver a retomar el ritmo en el trabajo. Llevas tantos meses alejada del ajetreo que es todo un impacto volver al día a día, estás como desorientada, o más bien sin como.

Además, cuando llegas a casa no descansas. Bueno, ya nunca más vas a descansar. Eres madre.

sábado, 24 de agosto de 2013

Posibles complicaciones del postparto:

Cuando una mujer está embarazada, y el embarazo está avanzado, llega un momento en el que desea por encima de cualquier cosa que el niño nazca. Y no es porque le quiera ver la carita, que también, sino principalmente porque no puede casi ni moverse y no ve el momento de que el niño salga y se le quiten todas la molestias.

Sin embargo, y tampoco quisiera desanimar a nadie, el parto no es el fin, es el principio.

El postparto, incluso el mejor, es sencillamente el momento de la vida de una mujer en el que peor se va a encontrar física y psicológicamente. Ya he contado aquí que antiguamente a las mujeres recién paridas prácticamente no se les dejaba moverse de la cama durante la cuarentena, se las sobrealimentaba, y resumiendo, toda la familia (en un sentido amplio mediterráneo) la atendía. Tampoco es necesario llegar a estos extremos, pero desde luego no andaban muy desencaminados.

Hay que asumirlo, después de dar a luz, nos encontramos realmente mal, no es momento de hacerse la valiente, sino de pedir ayuda y tratar de recuperarse. La recuperación no va a ser rápida, lo siento.

Los malestares más comunes que suceden en el postparto son:

- Edemas (hinchazón en las piernas): en las 24/48 horas siguientes al parto, es probable que se te hinchen mucho las piernas, tobillos y pies. Tenlo en cuenta a la hora de elegir las zapatillas que llevarás al hospital, yo acabé descalza por la habitación porque no podía calzarme. Suelen desaparecer en un par de días, si no es así, acude a tu ginecólogo.

- Mareos: el parto supone una gran pérdida de sangre, por lo que durante unos días te vas a sentir muy débil, y puede que te marees un poco si estás mucho tiempo de pie. Si el mareo no es ligero, y pasan los días y los sigues sufriendo, acude a tu ginecólogo.

- Cansancio: lo más probable es que casi no te puedas ni mover, tardarás varios días en salir de casa. Tranquila, es normal, date tiempo. Si notas que te encuentras bien, no hagas el burro, y no te vayas de paseo, o de compras. Por muy bien que te encuentres estás recién parida, la aventura te pasará factura, el simple hecho de salir a la calle te va a suponer un esfuerzo sobrehumano, aunque a priori no te lo parezca.

- Tristeza postparto: el vaivén hormonal que supone traer un hijo al mundo, nos pasa factura tras el parto. A partir del segundo día empezarás a notar que estas muy tonta, como cuando te va a bajar el periodo, todo te afectará mucho, y pasarás horas llorando. Tardarás varias semanas en dejar de llorar por todo. Tranquila, es normal, todas pasamos por ello, se pasa con el tiempo. También es normal si no sientes desde el primer momento un amor desmesurado por el bebé, y se te hacen cuesta arriba sus cuidados, ten presente que son tus hormonas, y se pasa. No hay que confundirla con la depresión postparto. Lo mejor que puedes hacer para combatir la tristeza es, cuando tengas fuerzas, salir de casa a diario, arreglarte hasta para estar en casa, y sobre todo, no tragarte lo que sientes, desahógate, a ser posible con otra madre, tranquila, te va a entender.

Las complicaciones más comunes son:

- Infección de los puntos de la episiotomía: una episiotomía es un corte en la zona más sensible de nuestro cuerpo, y luego encima cosen el corte. Es normal que los puntos te tiren un poco, pero si te molestan mucho, casi no puedes andar, o sentarte, y sobre todo, si notas una sensación como si de repente te clavaran una aguja ardiendo donde tienes los puntos, lo más probable es que te hayan infectado. Acude a tu ginecólogo, cuando antes lo atajes mejor. De todas maneras, hay jabones cicatrizantes para esa zona como epixelle, que encontraras facilmente en cualquier farmacia, o el remedio casero del agua con sal, que puedes usar para prevenir infecciones, y buscar un buen cicatrizado.

- Apertura de la episiotomía: a veces los puntos de episiotomía se saltan y se abre la herida. Los síntomas serán muy parecidos a los de la infección. Acude igualmente a tu ginecólogo, quien te mandara el tratamiento adecuado (como gel o pomada cicatrizante). Lo mejor que puedes hacer para evitar que se abra, es moverte con cuidado, y sobre todo no sentarte de lado, o encima de un flotador, es preferible que te sientes sobre ellos.

 - Depresión postparto: en ocasiones la tristeza postparto desemboca en una auténtica depresión. ¿Cómo diferenciarlas? básicamente si no se pasa. Si tu hijo tiene ya dos meses y sigues llorando por las esquinas, busca ayuda. A diferencia de la tristeza, la depresión postparto no se pasa por si sóla, necesitarás ayuda profesional y medicación para superarla. Por favor, no dudes en pedir ayuda. Otras de las principales características que te permitirán diferenciarla son las siguientes, si piensas recurrentemente en el suicidio, o en hacer daño al bebé (no rechazo, que es relativamente normal al principio, sino verdaderamente en hacerle daño), repito, busca ayuda. Piensa que no eres la primera ni la última que la sufre, y que cuanto antes la atajes, antes disfrutarás plenamente de su maternidad.

- Restos de placenta: es una de las complicaciones más graves. Si por lo que sea se dejan restos de placenta en tu útero te provocará una infección que es el origen de las famosas fiebre pauperales, la principal causa de muerte en el postparto hasta hace unas décadas. La principal característica es que los loquios (sangrado tras el parto) tienen un olor desagradable.

En cualquier caso, si por lo que sea (puede que no tengas restos de placenta, sino una infección por otro motivo), tienes un sangrado muy abundante, o maloliente VE INMEDIATAMENTE A URGENCIAS, no es ninguna broma.

Quiero dejar claro, que quien escribe estas líneas, no es médico, ni enfermera, ni profesional sanitario de ningún tipo. Simplemente soy una madre que habla desde su propia experiencia, no dudes nunca en acudir a tu médico ante la más mínina duda o malestar. Es un momento muy delicado, no te tomes nada como nimio o sin importancia.

viernes, 16 de agosto de 2013

Las vacunas:


Como todo el mundo sabe los niños tienen que ser vacunados. Las vacunas evitan enfermedades, y con ello han contribuido a erradicar enfermedades como la viruela.

¿He dicho que lo sabe todo el mundo? pues va a resultar que no.
 
Resulta que hay ahora una moda que consiste que no vacunar a lo niños. Parecer ser que hay padres que consideran que las vacunas matan, que son un invento de los laboratorios para vender. Si Ms. Pasteur levantara la cabeza... Sinceramente, no vacunar a un niño debería ser motivo de retirada de la custodia. No me cabe en la cabeza como hay padres que prefieran exponer a sus hijos a enfermedades como la polio, antes que ponerles una vacuna.

Inconcebible.

Pero no es algo que ocurra sólo en España, no. En Holanda hay un brote tremendo de sarampión, porque la comunidad calvinista se niega a vacunar a sus hijos por motivos religiosos, ya que consideran que evitar una enfermedad va en contra de la predestinación divina.
 
Está claro que cualquier puede ser padre.

El gobierno holandés está pensando en convertir las vacunas en algo obligatorio por ley. Ya están tardando. Y el resto de países también.

Claro que los que tampoco parecen darse mucha cuenta de la importancia de las vacunas es el gobierno del PP, que dentro de su maravillosa política de recortes han eliminado vacunas del calendario de vacunación. Si se las quieres poner las pagas tú. Cuatro dosis, a 145 € cada una. Esta claro que hay muchos niños que se van a quedar sin ella.

En concreto, se trata de la vacuna del Prevenar, que protege contra el neumococo, causante entre otras de la neumonía y la  MENINGITIS.

Inconcebible.

La otra vacuna es el Rotateg, protege contra el rotavirus, causante de la gastroenteritis vírica. La otra la recomiendan todos los pediatras, ésta te dicen que sólo se la pongas si va a ir a la guardería, tiene hermanos, o va a estar en contacto con otros niños. Vamos que o se la pones o le metes al niño en una cápsula de aislamiento para que no juegue con otros niños.

Lo siento, pero a mi no me entra en la cabeza como un gobierno puede escatimar en algo así, y jugarse con ello la salud de toda una generación. Claro que después de que la Cospedal quiera eliminar en La Mancha la prueba del talón, ya me lo creo todo. Que hijos de .... Pero vamos a ver, si hasta en tiempos de Franco el Estado se encargada de vacunar masivamente en las escuelas a toda la población infantil, como puede este gobierno retirar vacunas de la cobertura de la Seguridad Social.

Nos estamos convirtiendo (más aún) en un país del Tercer mundo.

Por si a alguien le interesa, aquí os dejo el calendario de vacunación vigente en este momento en la Comunidad de Madrid.

                 Calendario de vacunación infantil. 1 de junio de 2013

EDAD
VACUNA
Recién Nacido
Hepatitis B*
2 meses
Hepatitis B
Difteria - Tétanos- Tos ferina acelular
Haemophilus Influenzae b
Polio inactivada
Meningococo C
4 meses
Difteria - Tétanos- Tos ferina acelular
Haemophilus Influenzae b
Polio inactivada
Meningococo C
6 meses
Hepatitis B
Difteria - Tétanos- Tos ferina acelular
Haemophilus Influenzae b
Polio inactivada
12 meses
Rubéola-Parotiditis-Sarampión **
15 meses
Meningococo C
Varicela
18 meses
Difteria-Tétanos-Tos ferina acelular
Haemophilus Influenzae b
Polio inactivada
4 años
Sarampión-Rubéola-Parotiditis
              6 años
                            Difteria-Tétanos-Tos ferina (b)
12 años
Varicela ***
14 años
Difteria-Tétanos-Tos ferina (b)
Virus Papiloma Humano ****

(b) baja carga
* En hijos de madre portadora de AgHBs se administrará la vacuna HB más gammaglobulina dentro de las 12 horas que siguen al nacimiento. Se continuará la vacunación con vacuna combinada hexavalente a los 2-4-6 meses y la determinación de anticuerpos de 1 a 3 meses después de la vacunación. En caso de screening no realizado se administrará la vacuna HB dentro de las 12 horas que siguen al nacimiento, se determinará AgHBs de la madre lo antes posible y si fuera positivo se administrará gammaglobulina al recién nacido (no después de 1 semana de vida). Se continuará con la pauta de vacunación del calendario infantil. Actualmente no es necesaria la revacunación en población inmunocompetente, si se han recibido 3 dosis de la vacuna de la hepatitis B, ni realizar determinación de anticuerpos postvacunales.

** Las dosis administradas antes de los 12 mese no sustituyen a la primera dosis.

*** Personas que refieran no haber pasado la enfermedad ni haber sido vacunados con anterioridad. Pauta de dos dosis separadas como mínimo 1 mes (0-1)

**** Sólo niñas. La pauta de vacunación son 3 dosis (0-1-6 ó 0-2-6 meses, según la vacuna administrada).

Tras mi embarazo tengo una pésima opinión de la Seguridad Social, matronas y enfermeras:


Como ya he dicho en anteriores post, soy una gran defensora de una Sanidad Pública de calidad, pero desde luego la calidad en la española brilla por su ausencia. No sé si serán los recortes, o es que siempre ha sido así y como yo tengo un seguro privado desde que tengo uso de razón no lo había visto porque apenas la he usado, pero mi experiencia ha sido nefasta.

El caso es que tras mi embarazado, parto y postparto, el concepto que tengo de la Seguridad Social es absolutamente pésimo. Como comenté hice un amago de dar a luz en la Paz, que se supone que es la mejor maternidad de España, en que hora... menos mal que sólo fui un par de veces, y luego acudí a mi seguro privado, y a mi ginecólogo de siempre. Que relax, la Sanidad Pública sólo me había estresado.

Para empezar te dan citas a horarios absolutamente incompatibles con un puesto de trabajo, ¿en qué cabeza cabe que una mujer que trabaja vaya al ginecólogo a las 11 de la mañana? y recházala, que te dan cita para cuando el niño haga la primera comunión. Luego llegas a la consulta. Más vieja y cochambrosa no puede estar, con una camilla con unos estribos de hierro que parecen sacados de La Celestina, ¿y esos son los famosos medios de la Seguridad Social?. Lo siento, me quedo con mi ginecólogo y su aséptica, limpia, y moderna consulta.

Después pide cita para otro día. Te mandan al mostrador de entrada, donde hay así como cuatrocientas personas esperando para lo mismo, ¿no pueden poner un teléfono y ya está? desde luego no necesitan privatizarla, sino organizarla en condiciones, con ahorro en costes innecesarios, y con una buena gestión de personal. Porque sinceramente a mi me pareció todo un grandísimo caos organizativo, con el consiguiente gasto que ello supone.

Es cierto que si tienes algo realmente grave la Seguridad Social tiene los mejores medios, pero para eso tienes que estar muriéndote.

Mi opinión no mejoró mucho con las visitas al pediatra. Tras dar a luz estaba tan hecha polvo que comencé a llevar a mi hijo al pediatra del ambulatorio. Dios que caos. Me daban cita a una hora, y allí no había nadie, ni la pediatra ni la enfermera, esperaba, no venía nadie, subía a preguntar al mostrador y me decían que siguiera esperando. Un día, la enfermera me explicó que tenía que comenzar a conocer el funcionamiento del ambulatorio, que la hora de cita era orientativa, y que si no estaban es que se estaban tomando un café, y claro que ya vendrían. ¡Funcionarios de mierda!, hacemos eso en la empresa privada, y te digo yo donde nos mandan. Repito, la Sanidad Pública no necesita privatización, sino organización.

La última: voy a la revisión de los 4 meses y la pediatra no está, se ha ido de vacaciones. No es la primera vez que me deja colgada, en la revisión de los 15 días me dijo (tras esperar una hora) que volviera otro día que tenía una reunión. Pero ya que te citen y no esté, es el colmo, y encima no había otro pediatra, no, me lo vacunaban y que ya le verían a los 6 meses. Como ya tengo las hormonas reposadas, y vuelvo a ser yo, prácticamente muerdo a la enfermera y la digo que pasa, que si a mi hijo en la Seguridad Social no se van a dignar mirarlo desde los 2 meses hasta los 6, no sabe que decirme. Menos mal que por el seguro privado le estoy llevando a San Rafael, y sigo yendo a la pública por las vacunas, que si no... Claro, que me parece horrible, porque quien no se pueda pagar un seguro privado, ¿qué ocurre? ¿qué atención están recibiendo sus hijos? un horror.

También he acabado hasta el gorro de las matronas. Creo que por cada una amable, hay noventa bordes. Además, ¿pero que se han creído? si no son médicos, aunque actúan como tal. Lo peor, en la Seguridad Social te atiende una matrona el parto, y sólo si es necesario llama a un ginecólogo, me parece una aberración, no puede saber lo mismo alguien que ha estudiado tres años, que alguien que ha estudiado diez. Así pasa, como me contó mi ginecólogo que por las mañanas está en la pública, que muchas veces les llaman cuando ya es demasiado tarde...

Lo siento, yo quiero un MÉDICO en todos mis partos.

Por otro lado, yo creo que les ponen como requisito para entrar en la profesión ser bordes, no encuentro otra explicación. La que me atendió en urgencias en la clínica, aparte de borde y seca, me hizo un daño al reconocerme que ni las propias contracciones. Y ya la que me atendió el parto ni te cuento... primero como era primeriza no me hizo mucho caso y claro, mi médico no llegó a tiempo, y gracias que había una ginecóloga en el paritorio de al lado (ver mi post sobre el parto), que si no tenemos un disgusto, que mi parto fue rápido y complicado a la vez, porque mi hijo venía con una vuelta de cordón. Y segundo me trataba como si yo fuera una niña pequeña y encima gilipollas, vamos el no va más del tacto.

Evidentemente hay de todo en todas partes, y la matrona que me mandó a casa el seguro privado (si, a casa. Por cierto, en otros países europeos la Sanidad Pública manda la matrona a casa los primeros días tras al parto, siempre y en todo, evitando desplazamientos, algo muy de agradecer tras el esfuerzo del parto)  era un encanto. Me ayudó mucho con mis problemas con la lactancia (llegó a la conclusión de que era mejor que le dejara de dar el pecho), y me dio muchísimos consejos útiles. Además, las matronas del servicio materno-infantil de mi sociedad, a las que puedes llamar cuando quieras durante los 6 meses posteriores al parto, y a las que he llamado en varias ocasiones, me han ayudado mucho.

Luego está la matrona de mi ambulatorio. Merece un comentario aparte. Yo decidí hacer la preparación al parto en mi ambulatorio por comodidad, ya que lo tengo al lado de casa, y el caso es que durante la preparación me pareció muy maja, aunque nos comiera a todos la cabeza con la dichosa lactancia materna. Pero luego, cuando fui a verla tras dar a luz, todo cambio. Durante el embarazo me había tratado de convencer de que diera a luz en La Paz, obviamente no la hice ni caso, cuando fui tras el parto lo primero que me preguntó fue que donde había dado a luz, al responderla que en Santa Elena, os podéis creer que se enfadó.

Y digo yo, ¿a ella qué más le dará? parece como si les mosqueara que tuvieras un seguro privado, o que no elijas a la sanidad pública por encima de todo. Vamos a ver, que yo hago lo que me da la gana. Es como cuando a mi hijo se le infectó el cordón umbilical y según la pediatra del ambulatorio fue porque había nacido en uso de "esos hospitales". Me toca bastante los coj... que en la Seguridad Social me miren mal por ser de Sanitas. Con mi doctora de cabecera nunca me había pasado, en la vida.

El caso es que luego preguntando a las que hicieron la preparación al parto conmigo, que me las he ido encontrando por el barrio, no tan tenido muy buena experiencia en La Paz. A una tras ponerla la epidural, la dejaron ir sóla al baño y claro, se cayó. A mi no me dejaron moverme en 6 horas.

Pero volvamos a la matrona. Tras ponerme mala cara porque había tenido al niño donde me había salido del fandango, y no donde ella consideraba oportuno, le comenté que me molestaba la episiotomía. Me dijo que la tenía infectada. Mi ginecólogo me dijo dos días más tarde que lo que la tenía era abierta. También la comenté el problema con la subida de leche (ver mi post sobre el parto), que me había tardado una semana, y me reprochó darle leche de fórmula, que si los calostros eran leche, que si no cogía peso la culpa era mía... en fin, como ésto ya lo he contado no lo voy a repetir, pero con que ganas me quedé de darla dos buenas hostias, si, con todas las letras.

Luego están las enfermeras, que también se creen que saben más que nadie. En las revisiones del ambulatorio la enfermera te da mil consejos, luego la pediatra (que por algo es médico) te dice lo contrario. Por ejemplo:

La enfermera: no le des agua al niño hasta los 6 meses, ni siquiera con el calor.

La pediatra: en cuanto empiece a hacer calor dale agua al niño.

La enfermera: le tienes que dar el pecho todo lo que puedas, que si las defensas, que si patatín, que si patatán.

La pediatra: que si no le das el pecho tampoco pasa nada.

Sin comentarios.

Es como en el hospital, cuando me pusieron pegas para darme un biberón, luego llegó la pediatra y puso el grito en el cielo, porque estaban matando a mi bebé de hambre. Tengo que escribir a la dirección de la clínica para quejarme, lo digo muy en serio.